//WL2K Fatu Hiva, Archipilago Marquesas 28 de junio al 1 de julio 2015

Fatu Hiva, Archipiélago de Las Marquesas (Polinesia Francesa) desde el 28 de junio al 1 de julio de 2015

Holaaaa, a tod@s!
Nuevamente aquí. Qué fácil, así da gusto poder mantener el blog!
Como ya comentamos en la primera entrada del Pacífico, por estrategias de navegación es más fácil llegar a Fatu Hiva y luego ir subiendo al resto de Las Marquesas pero por motivos legales de entrada al País y por evitar que pudieran ponernos una multa, decidimos ir a Hiva Oa.
La travesía desde Tahuata hasta Fatu Hiva era de 40 millas y fue un poco lenta e incómoda porque la dirección del viento no era la óptima para nosotros, lo teníamos de frente. Ya conocen cómo se lo toma el Joshua cuando tiene el viento en la nariz, como no puede respirar, se niega a andar :). Tuvimos que hacer unos cuantos bordos. En fin, que así no se disfruta mucho. Eso sí, en el bordo en el que el viento no lo teníamos de frente navegábamos que daba gusto pero eso no valía jajaja. De todas formas, esto es algo que esperábamos que fuera así.
Estábamos un poco “chof” porque parecía que no llegaríamos con luz y eso nos iba a obligar quedarnos fuera toda la noche.
Navegábamos en conserva con el Angard, una pareja de Tazmania que los conocimos en Hiva Oa. También les estaba costando pero su barco no tiene tantos problemas para navegar con el viento un poco de proa. Claro está, llegó antes que nosotros pero no con mucha diferencia.
Tuvimos tanta suerte que pescamos un atún y llegamos justos de luz y de tiempo para tirar varias veces el ancla: la primera no cogió, la segunda rascaba porque estaba entre piedras muy grandes y a la tercera fue la vencida.
La maniobra fue un poco complicada porque habían unos cuantos barcos, hay bastante profundidad, en un santiamén pasa de 22 a 9 metros y enseguida a 5 y además no es muy buen tenedero porque el fondo tiene muy poca arena.
Es verdad que la Bahía es bien fácil de entrar, pero si no se conoce es mejor ser precavido.
Por fin, llegamos a la famosa bahía que ha tenido diferentes nombres: Bahía de Las Vergas, nombrada así por los navegantes en referencia al relieve evocador de los peñones. Los misioneros la renombraron Bahía de Las Vírgenes y, por último Bahía de Hanavave!!! esa que tantas veces habíamos visto en películas y fotos, incluso habíamos leído que es la más bonita del mundo. La verdad que es muy bonita, es idílica.
Bueno, una vez que el ancla agarró y todo quedó bajo control, nos deleitamos en el cockpit tomándonos la cervecita de rigor y admirando la impresionante vista de la Bahía. A nuestros lados teníamos grandes paredes de roca negra volcánica y en su mayor parte cubiertas de árboles y cocoteros, algunos tan inclinados sobre el mar que parecía que en un momento caerían, a babor veíamos unos pináculos o peñones impresionantes y enfrente la playa y un valle profundo. Espectacular!
De repente, comenzamos a escuchar sonidos de tambores. Vinieron a buscarnos los del Angard, esta vez acompañados por los padres de ella que estaban de vacaciones, y nos fuimos a tierra.
Al llegar, en un superficie como la de un campo de voleibol, apenas alumbrados con la débil luz amarilla de una farola habían hombres y mujeres bailando. Allí nos quedamos disfrutando del momento un buen rato.
La fiesta del Heiva la celebran durante los meses de junio, julio y algo de agosto. Por donde vayas hay ensayos de bailes y actos porque el gran día es el 14 de julio. Impresiona ver los hombres bailado sus danzas guerreras, las Hakas que contrastan con la delicadeza de ellas cuando bailan la danza de los pájaros.
Al día siguiente teníamos planeado ir a una cascada bastante grande y quedamos en vernos en tierra.
Cuando llegamos ya estaban nuestros amigos del Angard y a su alrededor un par de niños y una chica vestida con una camiseta ajustada y un pareo, en un brazo un bebé y en la otra mano un cigarrillo de liar que se lo atravesaba en la boca .
Nada más acercarme, los niños empezaron a pedir cosas, me extrañó, la verdad. La niña me pidió ponerse las cholas y se las dejé pero después me dijo que se las regalara. Estaban echas polvos pero eran las únicas que tenía y no podía regalarlas.
Cuando me acerqué a la chica lo primero que hizo fue pedirme cigarros, perfume, pintura de uñas y un sin fin de cosas más.
La chica nos ofrecía cenar en su casa pescado crudo, cabra asada en la barbacoa, cabra con coco, de guarnición fruto del árbol del pan frito y arroz y de postre papaya y pomelo. La mayoría no quería pescado crudo pero yo no como cabra y le dije que yo quería pescado y me aseguró que lo tendría. El precio era 1.600 FPX/persona (unos 13,50 ?). Barato aunque no tenía nada que ver con lo que nos habían contado en relación a la variedad de comidas que solían ofrecer en esos momentos.
Esto lo hacen muchas familias y es una forma de sacarse un dinero extra. Está muy bien la iniciativa porque te sientes como en casa.
Una vez hicimos el feedback y todo quedó claro para la cena: hora, menú y precio. Aún así algo falló…
Para la cascada que nos fuimos todos contentos . El día estaba precioso, el camino iba bordeado de un riachuelo muy bonito, a ambos lados tenía casas bien cuidadas y como siempre todas con su jardín-huerto alrededor. La carretera y los márgenes increíblemente limpios.
Cuánta belleza. Vegetación por donde miraras, palmeras de cocoteros preciosos, mangos altísimos, frutales y más frutales.
Llevábamos caminando un rato y no veíamos indicativo alguno de las cascadas. Afortunadamente nos encontramos a un señor que nos dijo dónde estaba el desvío, que casualmente no estaba muy lejos de donde nos encontrábamos.
A partir de ahí el paisaje cambió y se convirtió en un bosque tropical. Humedad, mucha humedad, por momentos me transportó a la selva de Brasil. Cruzamos el riachuelo, vimos árboles con troncos de formas caprichosas, enormes hojas de plantas, sonidos de diferentes pájaros, caminos mojados y vegetación espesa…
Un buen rato antes de llegar a la cascada oíamos el ruido del agua al caer y queríamos verla ya!!! Por fin, cuando llegamos, todos soltamos un oooooooh!!!
Qué belleza, bajamos y nos quedamos como tontos mirando el salto altísimo y la piscina que se formaba. No nos lo pensamos y disfrutamos como niños, unos tirándose desde un peñón, nadando o poniéndonos debajo de donde caía el agua DULCE!!! qué maravilla. Además habían gambas grandes que nos hacían cosquillas en los pies. Parecía de cuento! De regreso íbamos ligeros de alma, qué sensación más gratificante. Ese día el atún que pescamos lo hice en adobo y lo comimos en el Angard.
Donde haya un buen adobo canario y un buen mojo hay alegría:). Qué decir que a los Tazmanos les encantó y como siempre, piden la recita “the recipe, please” jajajaja.
Sobre las 8 habíamos quedado con Cristinne, la anfitriona, para que nos guiara hasta su casa.
Nada más verme me pidió un cigarrillo (yo estaba intentando dejar de fumar y lo que hacía era liarme alguno para cuando salía pero ese día llevaba 3) y así se lo hice saber. La invité a uno, yo me fumé otro y le dije que el tercero era para después de cenar. Pero ella me pidió el tercero para su novio. Eso ya no me gustó como tampoco me gustó que durante el camino a su casa no parara de pedirme todo tipo de cosas.
Por el camino también me preguntó de todo y sin ningún tipo de reparos. Entonces, ya en el mismo nivel, le pregunté por el bebé que le vi por la mañana y me dijo que no era su hijo que ella tenía 19 años (no me lo creí) que vivía con su novio en casa de los padre de él (tampoco era verdad). En fin, que una detrás de otra.
Cuando llegamos a su casa el olor a cuero de cabra tiraba para atrás. La casa estaba sucia, las cortinas con churretes, en la mesa ya estaba puesto el pegote de arroz frío como un témpano , otro plato con una cosa y salsa blancuzca, unos palos carbonizados en un sucio y típico caldero de aluminio de ellos, el pomelo ya cortado en trozos y plátanos para empujar la comida (no se sirven de pan). Vamos que peor no lo podía haber hecho.
Nos hizo sentar, cual malvada intitutriz jajajaja, y todos nos mirábamos a ver quién se sentaba primero porque creo que lo que se nos ocurrió, a todos a la vez, fue echarnos a correr hacia el barco jajajajaja. Ahora nos reímos! Además, la cosa es que entre nosotros no había mucha confianza como para comentar lo que veíamos en ese momento. Pero todos teníamos en las caras la misma expresión de asombro e incredulidad.
Una vez sentados, Eggi y yo estábamos de espaldas a donde cocinaban, y los padres de Tab justo de frente a la cocina. Yo empecé a verles una cara que no me gustaba y cuando miré para atrás vi la especie de cocina (en el mismo espacio donde estábamos nosotros), en un lado el “pseudo fregadero” con un grifo muy viejo con un hilo de agua que no paraba de caer y el ruido podía llegar a ser torturador. En el lado contrario, un cajón con una cocinilla con más suciedad que el palo de un gallinero.
El pobre muchacho friendo el árbol del fruto del pan y ella sentada mandando y mirándonos con cara de demonio jajajajaja
Nos dice que comamos y cuando le pregunto por el pescado me dice que no, que lo que hay es pollo y cabra con coco, todo mezclado. Cuando voy a servirme el olor a zoco árabe me provocaba y le digo que yo no ceno. Que no se preocupe.
Entonces me mira con cara de querer matarme, coge el plato y con los dedos, de haberse estado tocando el pelo todo el rato y no sé que más, empieza a poner los trozos que ella creía que eran de pollo en mí plato y me lo da.
Le digo que lo siento, pero que ya tiene sabor a cabra y que ella sabía que yo no como esa carne.
Ya me había hecho a la idea que no iba a cenar lo único que me sabía mal por los demás. De todas formas ellos, con reservas y todo, ya llevaban un rato comiendo. Entonces, enfadada le habla en marquesiano a su novio y él se marcha.
Al rato regresa con un trozo de pescado congelado que pone debajo del hilo de agua que salía del grifo y lo pone en un bol para que le cayera el agua y otras iba y lo sobaba para que con el calor se descongelara antes. Foooos! Yo le insistía que no quería cenar pero no me hacían el más mínimo caso. Dirían que la cosa no estaba cómo para perder dinero! Jajajaja No me lo podía creer!!!
Al cabo de un rato tenía mí pescadito frito en aceite más que negra. Jajajaja. Doradito sí que estaba. Menos mal que los que querían comer carne se quedaron con hambre y me ayudaron a comérmelo. La cabra asada (no era otra cosa más que palos de costillas negras con apenas carne), y el plato que puso con la mini ración de cabra y pollo al coco (eran unos trocitos de cabra y pellejos de pollo) se quedó en el plato porque nadie pudo comerlo, jajajajaja. Vamos, que nos tomaron el pelo al revés y al derecho, jajajajaja!!!
A todas estas,sin ánimos de ofender sino que en su fisonomía se parecen, la Cristinne, que es una mezcla en un 80% de Falete y un 20% de La Pantoja, salió y regresó enseguida, se había cambiado de pareo y el pelo se lo recogió. Con cara de contenta nos dijo que después iban a ir a bailar. Ella era como un perro faldero, no se separaba de nosotros ni nos quitaba ojo.
Aún no había terminado de comer porque entre que el pescado estaba caliente y que tenía que mondar las espinas… cuando va y nos dice que terminemos YA! porque se tienen que ir al baile jajajajaja. Será cara dura la tía! Nos mirábamos y no nos lo creíamos. A todas estas parecía que la única insatisfecha y que decía algo era yo.
Total que para lo que estaba disfrutando la comida… paro y le decimos de pagar.
La tipa hace unos gestos raros y nos pide más dinero del acordado y le digo que ni hablar, que ella había dicho 1.600 FPX.
En ese momento, Eggi que habla perfectamente francés, le dice que ni hablar, ella se reafirma entonces mi chico se pone muy serio y ella se desdice. Al traducirles a los del Angard también asienten en que ese no fue el trato.
Cuando quisimos pagarle, teníamos un billete grande y ellos no tenían cambio ni tan siquiera con el dinero que le habían pagado el Angard. Así que Eggi le dijo que mañana le pagaba. Para qué fue aquello, muchacho! Sí no podíamos cambiarlo en ese momento en el pueblo sí o sí no les quedaba más remedio que esperar. Afortunadamente tuvimos suerte de encontrarnos a alguien que nos cambió y le pagamos. Uf!
Cuando salíamos de la casa, otra vez me pidió el cigarro que me quedaba, con más vergüenza que ella, tuve que decirle que ella sabía que ese era para mí.
Cuando me vio encenderlo me dijo que era para las dos, sí, eso me dijo jajajajaja. No me lo podía creer. Estaba sobrepasando el límite de mí paciencia y así se lo hice saber. Yuos, menudo show!
No podía creerlo, mira que hay casas y familias y tuvimos que caer en casa de la CARA DURA más grande de Las Marquesas 😉
Ya en el baile, donde ensayan es un local de construcción abierta con el tejado soportado por cuatro columnas y el suelo de cemento. Llevábamos un rato de pie y me senté al lado de una señora que tenía a un precioso bebé en sus brazos. De repente, empezó a preguntarme, de donde venía, cuántos éramos en barco, que si tenía hijos, bla bla bla, y cuando menos lo esperaba empezó a pedirme cosas, una, otra y otra. De lo que me pedía, yo, con sinceridad, le respondía que tenía una o que no tenía. En un momento dado, como intuyó que no me iba a poder sacar nada se enfadó y me dijo que qué es lo que tenía yo en el barco que se lo dijera. Le dije que era pequeño y que llevamos lo básico que necesitamos para el día a día. Chacha, se levantó y desapareció como si se la llevara el viento. Ditasea, qué desagradable y qué ganas de marcharme de allí!!! Pero aún nos quedaba otra joya que conocer.
Por la tarde y la noche tuvimos viento con fuertes rachas que nos venían acanalados desde las montañas. Estábamos preocupados porque por momentos llegamos a tener 35 nudos y también era incómodo sentir los tirones de la cadena.
Entre el viento y que ya habíamos conocido el pueblo, disfrutado de la cascada y conocido a la carota de Marquesas, decidimos que nos iríamos a Omoa el otro pueblo de la isla pero antes queríamos coger agua buena de un grifo que había donde dejábamos los dinguis.
A medida que avanzábamos con el dingui hacia tierra, veía que debajo del árbol que está en la mitad de la playa había una persona y que se había levantado e iba hacia donde íbamos nosotros.
Al bajar, del dingui estaba allí y se nos acercó. Otra carota, con el mismo bebé que el día anterior tenía la Cristinne. No me lo podía creer. Ooootra vez el mismo rollo, por favor, noooo!!!
Que si tenía perfume, pinturas, cabos de barcos. A todo le decía que no y por último me dice: Mira, llévame al barco que miro lo que tienes y te digo qué quiero. El conejo me riscó la perra, jajajajaja!!!
Ahora ya iba comprendiendo o al menos llegué a la deducción que se prestaban el niño de unas a otras y que cada día le tocaba a una hacer la guardia para ver que pillaban de los barcos que llegaban. Más tarde entendí el por qué pedían tanto.
Normalmente, y como les comenté, por estrategia de vientos y corrientes es mejor llegar a Fatu Hiva. Los Francos Polinesios raramente se consiguen en los bancos, así que desde tiempos remotos todo el que llega no tiene moneda oficial y por lo tanto se favorece el cambio.
Una pena, pero no veía la hora de salir de aquel sitio tan bonito pero que para mí había perdido su magia.
Esta entrada la tengo escrita desde hace un tiempo y ahora que la reviso afirmo que esto fue un hecho aislado, jamás en Las Marquesas nos encontramos a alguién así. Fatu Hiva tiene dos únicos pueblos que son Omoa y Hanavave.
El día 30 de junio, junto con el Angard levamos el ancla y nos fuimos a Omoa.
Tiene una bahía grande y muy abierta. El fondeo fue incómodo pero los dos días que estuvimos los pasamos bien.
Su pueblo es relativamente grande y como siempre, limpio, casas con jardines con flores y árboles frutales. De su población, qué decir… Que son tremendamente hospitalarios, amables, educados y que ME ENCANTAN!
Fatu Hiva, entre sus dos poblaciones tienen unos 500 habitantes que viven básicamente de la pesca, la fabricación de tapas (con las que confeccionan sombreros, bolsos y sobre todo láminas donde pintan motivos de tatuajes marquesianos), esculturas y la fabricación de la colonia o aceite de monoï.
Hasta la llegada de los occidentales, en el Siglo XVIII, la tapa fue el único material con el que los polinesios se hacían las ropas para vestirse.
Siempre fue y sigue siendo un trabajo exclusivo de mujeres, y sólo se hacen en Fatu Hiva, irreductible bastión de la resistencia de este arte ancestral.
Sabíamos que en Omoa había varias personas que las hacían y queríamos ver a alguna. Así que tras pasear por el pueblo y alejarnos un poco de su núcleo pasábamos por una zona donde vimos a una señora trabajando en el jardín y tras un ratito de conversación nos invitó a entrar en su casa. Casualidad, resultó ser una de las personas que hacían tapas.
La señora nos explicó el proceso y nos enseñó los árboles de los que las hacía y que, dependiendo de los mismos, la tapa podía ser de diferentes colores.
La corteza la pone sobre una piedra lisa y le da golpes con una barra rectangular de madera hasta dejarla tan fina como una hoja, después la lava y la pone a secar. Finalmente, utiliza tintes naturales con los que pintarlas. Todo el proceso se hace de forma natural sin usar aditivos.
Omoa nos gustó mucho.
Ahora tocaba conocer otras islas, e ir hacia el norte. Para ello, volveríamos a ir a Tahuata. También queríamos ir a Hanamenú, bahía al norte de Hiva Oa y que nuestro amigo marquesiano, John, tanto nos había insistido en que fuéramos. Hasta la próxima,
Eggi@Fabi

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//WL2K Tahuata, Archipilago de Las Marquesas (Polinesia Francesa) desde el 24 d

Tras 12 días de una inolvidable estancia, le digimos “hasta luego” a Hiva Oa, pues pensábamos regresar.
La distancia desde nuestro fondeo en Hiva Oa hasta hasta la Bahía de Hanamoenoa en el NO de Tahuata era de unas 9 millas. El viento era escaso así que tuvimos que hacer la mayor parte de la travesía a motor y vela.
Antes de llegar a nuestro destino vimos dos pequeñas bahías con playas de arena muy rubia y cocoteros y estuvimos tentados a entrar en una de ellas pero queríamos llegar al lugar que teníamos previsto y del que tanto habíamos escuchado hablar.
Cuando estabamos llegando, la vista era de revista. Una playa con agua color turquesa, arena rubia, y al fondo un vergel entre cocoteros y frutales. Según avanzábamos, a ambos lados teníamos las paredes de las dos montañas rocosas y que intuíamos que tendría mucha vida marina. Finalmente fondeamos en 9 metros de profundidad y se veía la cadena del ancla.
Hacía muuucho tiempo, desde Las Perlas, que no nos bañabamos en una playa de arena rubia y estábamos locos por darnos bañarnos.
Cuando ibamos hacia la playa se intuía que a lo lejos habían dos casas bien separadas. Cuando estabamos llegando vimos salir de entre los cocoteros a un chico y desde lejos nos hacía señales pero no entendíamos.
Nada más bajarnos y con un machete en la mano se nos acercó y nos dijo que aquello era propiedad privada y que si el no quería no podíamos bajar. Nos quedamos medio parados ante su actitud.
Nos miraba si llevábamos algo hasta que nos preguntó si teníamos tabaco y le dijimos que no.
De entrada mi chico no le cayó bien y encima no se le ocurre otra cosa que preguntarle qué hacía él alli y algo más que al muchacho no le gustó nada y le puso una expresión de lo más agresiva.
Entré a suavizar la situación, le dije que estábamos recién llegados y que nos apetecía caminar un poco que por favor si no le importaba. Entonces se ablandó y nos indicó que nos sentáramos en un banco, cogió un coco lo abrió de un sólo machetazo y me lo dio a beber, el coco tenía la carne gorda, tenía una pinta buenísima y le pedí por favor que lo abriera y lo que hizo fue tirarlo pero de qué forma!. Estábamos que no sabíamos si echarnos a correr, pedir auxilio o qué. A todas estas le abrió un coco a Eggi pero lo seguía mirando desafiante.
Así que acojoná como estaba, no le perdía ojo al él ni al machete, le entretuve contádole de dónde venía y a todas estas le pregunté que cuánto tiempo llevaba sin fumar. Me dijo que dos días y que estaba pendiente que llegara su primo con su tabaco.
Al final le dije que yo tenía un poco pero que estaba en el barco y que al día siguiente se lo llevaría. Chaaacho, para que fue aquello, otra vez con cara de querer matarnos.
Le dije a mí chico, “anda vámonos ya, a ver si llegamos al barco. Si podemos, le traemos el tabaco ahora porque con el mono que tiene, además se nota que su mente no está equilibrada, este es capaz, como sea, de ir al barco y a saber qué nos hace”. Dicho y hecho! Al llegar otra vez a la playa, nos esperaba con otra cara, pero ya no nos fiábamos. Nos dio un mango a cada uno y nos lo hizo comer delante de él porque quería que le diéramos la pipa, imagino que sería para plantarla. Nos dijo que fuéramos al día siguiente que nos daría más.
Por cuánto… jajajaja! Esa noche dormimos con el barco cerrado a cal y canto jajajajaja.
Al día siguiente llegó el velero Rhombus, una pareja de Nueva Zelanda que casi estaban terminando de dar la vuelta al mundo. Con su llegada nos relajamos un poco, hicimos snorkeling (margullamos) y vimos muchos peces que de tan bonitos no parecían reales, disfrutamos de unos baños increibles y de una puesta de sol preciosa.
El día 27 de junio, navegamos 2 millas hasta llegar a Vaitahu. Lugar que fue escenario de marcadas aventuras de la historia:
En 1595, Tahuata fue la primera isla abordada por el navegante español Álvaro de Mendaña, descubridor de Las Marquesas .
A ver, no me voy a enrollar con la historia pero un pizco más que sea. A quien le interese. Hay un libro que está muy bien, su nombre “Serás Reina del Mundo” de Alexandra Lapierre. Apasionante vida la de Mendaña y su esposa Isabel Barreto.
En Vaitahu fue dada la primera misa en tierra marquesiana por el español Álvaro de Mendaña. En 1797 se instalaron los primeros misioneros y fue aquí donde en 1842 el Almirante Dupetit-Thouars firmó el tratado de anexión del Archipiélago de Las Marquesas con Francia.
La Bahía de Vaitahu es pequeña y preciosa, con paredes de roca negra volcánica, montañas muy altas, escarpadas y muy verdes. A donde mires está lleno de cocoteros, árboles frutales y vegetación tropical. Tuvimos mucha suerte porque no había ningún velero más.
Bajamos a tierra para dar un paseo y comprar pan.
Casualmente, a la señora que le preguntamos por dónde comprar pan, después de charlar un rato con ella (esta gente es sumamente curiosa de conocer de dónde o cómo vienen las personas que les visitan y se muestran maravillados. Como si les contáramos alguna fantasía porque muchos nunca han salido de su pequeña isla), nos dijo que no había donde comprar pan pero que pasáramos a su casa porque ella había hecho.
Otra vez el mismo tipo de vivienda con un gran porche donde había una gran cama y mesa cubiertos con telas floreadas, un fregadero…, y a través de una gran puerta se veía el interior de la casa muy limpia y ordenada.
Nos invitó a sentarnos, nos presentó a su marido, charlamos un rato y nos invitó a un plátano y a su pan que está riquísimo, era un pan frito. En Canarias tenemos algo parecido pero es un dulce que por fuera está recubierto de azúcar. Cuando nos íbamos nos regaló platanos.
El pueblo es muy chiquitito, así que no tardamos mucho en verlo.
Estuvimos en una pequeña tienda para comprar algo de frutas, para ellos es curioso porque no necesitan comprar frutas porque todos tienen su pequeño jardín frutal o su trocito de tierra.
Asi que casualmente se nos acercó un chico y nos dijo que si queríamos plátanos el podía vendernos. Finalmente, le compramos más cosas, frutos del árbol de pan, pomelos, plátanos, papayas verdes para la ensalada y nos regaló cocos y limones.
Mientras él fue a recolectar los frutos nosotros fuimos a visitar la espectacular iglesia católica, hecha en piedra hace 25 años. Tiene unas vidrieras preciosas y un magnífico trabajo hecho en toda la madera.
Entramos al minúculo museo de arte e historia que está junto al ayuntamiento y que conserva importantes restos arqueológicos, también mini pero no por ello menos interesante.
Esperábamos al chico con la frutas sentados debajo de un árbol mirando al mar cuando se nos acerca un señor y, lo típico, le contamos que somos los navegantes de aquel barco y bla bla bla! En estas que se acerca otro señor con sus grandes aletas, su fusil y una fija que se iba a pescar y también que se enredó a hablar. Jajajajaja, son así, me encantan. Por momentos en esos rasgos veo gente de mi tierra, como si fueran de Sardína de Gáldar, Agaete, Castillo del Romeral, Arguineguín o Mogán. Es increíble! O ellos son un poco canarios o nosotros un poco polinesios, jajajaja
Al verle la fija, me llamó la atención y le pregunté que si iba a pescar pulpo y me contestó que sí y que posiblemente también algo de pescado, allí, dentro de la bahía.
Como son asi de fáciles… ni corto ni perezoso nos dice Mohoho (se pronuncia Mojojo), así es como se llama el señor, que vayamos a pescar con él. Que cuando llegue el de la fruta la dejemos en el barco y que vayamos a donde él está. Así podrá pescar y subirlos al dingui.
Los tiburones son así de listos. Desde que sienten la vibración de un pescado recién arponeado, en un momento, por arte de magia, los tienes a tu lado y es muy peligroso. Así que nada más darle hay que sacarlo del agua.
No pasó 15 minutos desde que se había tirado al agua cuando vimos que Mohoho se dirigía al Joshua, pensábamos que era para ir juntos en el dingui pero NO, consigo traía un pulpo como de 4 Kgs o más. Alucinante!
Qué maravilla, a pescar que tocó ir. Eggi no salía de su asombro porque Mohoho con su cinturón de plomos, arpón en mano bajaba a 8 metros de profundidad, se paraba, elegía y disparaba. Así cogió unos cuantos.
Nos regaló el pulpo y los pescados, por nada del mundo se los quería llevar porque decía que él pescaba casi todos los días. Ese día lo pasamos juntos muy a gusto y tuvimos un menú variado y riquísimo.
Una mitad del pulpo lo preparó y puso a secar, otro hizo crudo con limón, está muy rico, otro trozo lo hice a la gallega y como no tenía papas le puse una cama de fruto del árbol del pan, le gustó mucho.
El pescado lo comimos crudo con limón y otro con leche de coco que él rayo y exprimió para sacar la leche.
Aprendí a hace el fruto del pan de varias formas muy buenas y arroz con coco. Todo eso comimos ese día regado con vino francés y cervecita Hinano. Ummmm, para qué quejarse!
Al día siguiente, bajamos otro ratito a tierra y la señora que nos había regalado pan nos llamó y nos regaló una especie de donuts redondos sin relleno que estaban riquiiiiiimos! La gente es súper amable, cordial, simpática, hospitalaria…
Ese día el viento soplaba y habían rachas más fuertes de lo normal que nos venían canalizadas desde los profundos valles. Algo a lo que ya nos estabamos habituando pero no por ello relajando.
Así que regresamos al barco, recogimos ancla y nos fuimos al lado, a la Bahía de los Delfines donde está el pueblo de Hapatoni. Fondeamos a unas dos millas del pueblo, protegidos de los vientos dominantes. Qué decir del fondeo, espectacular, fuera y dentro del agua. Cuánta vida!
Coincidimos con el Principito, barco de la una pareja francesa que viaja con sus dos hijos.
Más tarde llegó un catamarán, el Tethys y con ellos coincidimos en nuestro paseo por el pueblo.
Al llegar al pueblo, que está al borde del mar y tendrá una decena de casas. Estaban hombres y mujeres jugando a la petanca, los niños correteaban de aquí para allá jugando y riendo felices. Otro gran grupo jugaba al bingo.
Dimos un paseo por su calle o camino real que en el S XIX fue adoquinado bajo la orden de la Reina Va´ekehu. Muy bonito, con inmensas piedras a los lados, que te lleva a una iglesia muy bonita y a una zona donde claramente se veía que antiguamente hubo un poblado.
Allí nos quedamos un buen rato hablando con los tripulantes del Tethys, nos dijeron que al regreso pasáramos por su barco a tomar algo.
De camino al barco vimos la puesta de sol, ese día fue de un rojo que quemaba y como regalo de la naturaleza, por un rato estuvimos viendo delfines.
Ya en el Tethys, con sus cinco tripulantes, nos cuentan su preciosa historia. Hace unos 41 años, tres hermanos (2 chicas y 1 chico) y su parejas, después de terminar sus carreras universitarias se hacen con un trimarán y se marchan a navegar el Orinoco. De esa historia escribieron un libro muy bonito que tengo la suerte que me regalaron y firmaron un ejemplar.
Con ellos hemos vuelto a coincidir varias y he de decir que son un encanto. Desprenden vitalidad y alegría.
Al día siguiente, 28 de junio, levamos anclas. Nos dirigíamos a uno de nuestros sitios soñados, Fatu Hiva, a 40 millas. En la siguiente les contaremos más…
Eggi&Fabi

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//WL2K Continuamos

Hola, hola… sí, nuevamente por aquí!
Esta vez, y gracias a nuestro nuevo elemento a bordo bautizado como Paco, la cosa promete ser casi, casi como la novela semanal “Simplemente María” jajajaja Pues, a por ello, espero que la entrega sea semanal hasta ponernos al día!
Lo único que no podemos publicar fotos pero en cuanto los elementos lo permitan lo haremos. Besos,
Eggi&Fabi

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//WL2K En Tonga

Prueba
E&F

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Hiva Oa, Archipiélago de Las Marquesas (Polinesia Francesa) desde el 12 al 24 de junio de 2015

Hola amig@s! Como ya conocen, son varias las razones por las que hasta ahora no hemos podido publicar pero ya estamos manos a la obra. Desde entonces, han pasado casi 7 meses.
Las condiciones que tenemos ahora son bien diferentes y facilitan las comunicaciones.
Estamos en Nueva Zelanda desde finales de noviembre. Lo transcurrido hasta llegar aquí, que no es poco, lo iremos contando.
Antes de salir del Archipiélago de Las Perlas en Panamá, mientras organizábamos la travesía y decidiendo a qué isla queríamos llegar puesto que, por estrategia en primer lugar nos hubiera gustado arribar a la Isla de Fatu Hiva pero, corríamos el riesgo que la aduana patrullara y nos pusieran una multa ya que la entrada al País, siempre y cuando fuéramos a Las Marquesas debíamos hacerla en Hiva Oa o en Nuku Hiva.
Así que muy a nuestro pesar, porque la decisión que tomamos implicaba que cuando quisiéramos ir a Fatu Hiva íbamos a tener el viento en contra y Joshua no es feliz cuando Eolo le sopla en la nariz, se revela y “ditosea” cuánto nos cuesta meterlo en vereda ;). Por este motivo tomamos la decisión de llegar a Hiva Oa.
El día 11 de junio de 2015, teníamos el gusanillo ese que te entra cuando sabes que estás a pocas millas de llegar a un nuevo lugar y más teniendo en cuenta que llevábamos 30 días navegando.
Si bien es verdad que, cuando comienzas una travesía de este tipo a los 4 ó 5 días estás habituado, a los 8 días te mimetizas con el medio y el entorno. Es entonces cuando disfrutas plenamente sintiéndote en absoluta libertad y la fortuna de tener un horizonte tan amplio como alcanza tu vista y un cielo tan precioso que parece que no es real.
Es emocionante, estimulante y apasionante lo que se siente cuando estás a pocas horas de llegar a un lugar nuevo con una lengua y cultura tan distinta para nosotros.
Sentíamos alegría por saber que estábamos ahí a punto de llegar pero también espectantes porque con el mar nunca se sabe. Tan cerca y tan lejos. Te puedes quedar sin viento, como puedes tener muchísimo viento, te puede caer un palo de agua, puedes tener contracorriente, en fin que mejor no hacer planes ni hacerse ilusiones.
Con las primeras luces del alba del día 12 de junio, veíamos Hiva Oa. Umm, qué sensación! nos llegaba el olor de la tierra, de nuestra primera isla del Pacífico Sur, la primera de la Polinesia Francesa y la primera del Archipiélago de Las Marquesas.
Llevábamos un mes navegando nuestro sueño y estábamos a punto de tocarlo, qué ganitas!
Son muchos los meses que llevamos haciendo y viendo cosas que antes nunca habíamos hecho, visto o sentido y se convierten en “nuestra primera vez”. Las sensación es magnífica y refrescante!
Leemos mucho sobre los lugares que queremos visitar y cada arribada es motivo de alegría y también de preocupación porque no conocemos el lugar, no sabemos si tendremos espacio suficiente para fondear porque igual nos encontramos con muchos barcos o el fondo será o no será buen tenedero… En fin, que cuesta relajarse hasta que la maniobra no está completa.
Esta vez, además sabíamos que tendríamos que fondear con dos anclas, una por proa y otra por popa.., y cómo no, era nuestra primera vez 😉
A unas 10 millas de llegar nos cayó un palo de agua tremendo, 25-30 nudos de viento de través y olas, qué olas que constantemente barrian el puente. En fin, tuvimos que trabajar un poquito quitándole trapo al Joshua, cerrando el barco. Gracias que un poco antes de tomar rumbo hacia donde nos dirigíamos escampó y volvió la visibilidad pero llegamos pasaditos por agua a la ensenada donde están Atuona (capital de Hiva Oa) y la Bahía de Tahauku que es donde está el puerto. La entrada a la Bahía no estaba muy clara porque es estrecha pero no tuvimos problemas.
Una vez dentro y tras tirar el ancla de proa, había que tirar la segunda, la de popa, claro está que el dingui lo teníamos desinflado con lo cual tuvimos que largar mucha cadena de proa para luego tirar el ancla de popa y después recoger hasta tensar el cabo y ajustar también por la proa.
Al cabo de un rato vimos que el cabo de popa estaba muy flojo, así que otra vez tocó recoger el ancla y volverla a tirar pero nada, no cogía.
Tuvimos que inflar la zodiac, para llegar hasta donde estaba el ancla y subirla. Volver a repetir la maniobra de tirarla pero esta vez desde el dingui para finalmente recoger cabo por la popa de Joshua. Uf! A la tercera fue la vencida.
Nada más terminar y como siempre solemos hacer, nos sentamos en el cockpit a tomarnos la cervecita de rigor, una Tropical de mi tierra y una Balboa de Panamá, muy rica también.
Lo siguiente que solemos hacer es ponernos en “modo pirata”. Encendemos el ordenador para ver si pillamos una wifi libre. No lo conseguimos. Rien du tout. Nuestro gozo en un pozo. Hay que ver cómo se cotiza Internet por estos mundos.
Algo que nos parece tan sencillo y que por fácil que lo tenemos no solemos valorar, por estos lares es caro, de mala calidad y difícil de conseguir.
Ese día, entre que llegamos por la tarde y que llevábamos 31 días navegando, queríamos adaptarnos poco a poco a tanto estímulo externo y simplemente nos apetecía observar y sentir.
No bajamos a tierra, nos quedamos charlando y descansando en el cockpit. Extasiados de tanta belleza, recreándonos en las diferentes tonalidades de verde (hasta el agua tenía cierto color verde porque llega la desembocadura de un río) y el sonido de los pájaros.

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Afortunadamente, la bahía está bien protegida y sólo hay que tener en cuenta de no fondear muy cerca de la entrada porque llegan cargueros y les entorpeces la maniobra, además de que se levanta una pequeña ola y hay corriente.
Así fue como un día nos despertamos a las 6 de la mañana con unos bocinazos que asustaban y era porque llegaba un carguero y un velero que estaba fondeado no le permitía maniobrar bien.
Fue todo un show porque el velero era de acero, pesadísimo, tenía el molinete del ancla y toda la electrónica rota y tuvieron que subir a mano y con mucho esfuerzo el ancla. El carguero parecía que se les iba a echar encima. Mucho susto.

Que llegó el Taporo
Esa noche, si bien es verdad que tienes el hábito de dormir a tramos, dormimos a pierna suelta, como bebés. Qué gustazo no tener que hacer guardias!
Al día siguiente, sábado, debíamos hacer la entrada al país y fuimos a Atuona, que tiene el núcleo poblacional más grande de las Marquesas del Sur, pero que no deja de ser un pueblo.
Qué ganas de caminar y de “soltar hilo a la cometa”, por Dios! Como niños con zapatos nuevos caminamos “con cholas” los 3 Km de distancia, porque después de un mes descalzos a ver quién se pone zapatos! Sólo de pensar que me iba a calzar,” los dedos de mis pies se asustaban y se retraían”.

Tocando el Sueño
Cuando llegamos a la Gendarmería, una pequeña casa terrera con jardín y una verja alrededor. La puerta estaba cerrada por lo que llamamos al dictáfono y nos dijeron que los sábados cerraban a las 12 am, nos preguntaron qué día habíamos llegado, a lo que les contestamos que el día anterior por la tarde y que queríamos formalizar la entrada al País porque llevábamos un mes de navegación y necesitábamos comprar frutas y verduras y no queríamos tener problemas por si nos paraban y pedían la documentación. Nos pidieron el nombre, bandera del barco y puerto de salida y nos dijeron (todo esto por el telefonillo) que no tendríamos problemas y que fuéramos el lunes.
Así que hicimos lo típico, sacar dinero (cambio fijo 1 € = 119,33 XPF “franco polinesio”), comprar una sim card para tener acceso a internet y estar conectados con el mundo.
Paseamos un buen rato por el pueblo, subimos una colina hasta el cementerio donde están las tumbas del Paul Gauguin y del cantante Jacques Brel desde donde hay unas vistas muy bonitas.

A Gauguin
Al cabo de unas horas de caminata y sintiéndonos a gusto tras haber estirado las piernas nos fuimos a comer a un restaurante un buen trozo de carne, sííííííí, qué ganas de un pedazo de carne!!! jajajaja. Para el Eggi carne de cabra con leche de coco y yo nada de salsas, un buen pedazo de entrecot y una cervecita bien fría pero carísima. Una lata de Hinano, su cerveza local muy rica, por 5 €. Nos supo!
De regreso al barco, nos íbamos encontrando con nativos que sonrientes nos decían: Kaóha (hola en marquesiano).
Nos llamaba la atención la limpieza que imperaba por cualquier sitio al que miraras. Ni un papel, colilla, nada de nada. Por Dios, es que barren, sí, barren hasta los andenes de las carreteras, no es broma.

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Sus fisonomías bien diferentes, nada tenían que ver con lo que hasta ahora habíamos visto. Morenos con ojos algo rasgados, pelo muy negro, las mujeres suelen dejárselo crecer en una larguísima melena.

Árbol del fruto del pan
Es una tierra de flores, las féminas suelen llevar una flor sobre la oreja, dependiendo de su estado civil se la ponen en una u otra oreja. Algunos hombres, no importa edad, también suelen ponerse un capullo cerrado en la oreja. Quedan muy sexis!

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Qué decir de la lengua, por Dios qué bonita! Qué raro suena, imposible de coger una pero qué bien sienta escucharla. Hasta cuando hablan en francés cuesta pillarles porque mezclan su dialecto con la lengua oficial que es el francés.
Los nombres de los pueblos también se las trae. Qué difíciles por Dios, al principio parece que jamás los vas a recordar o pronunciarlos bien pero con el tiempo todo llega.
Uno y otro día me encantaba escuchar las noticias en la radio porque primero las daban en francés y después en marquesiano. Siempre me quedaba estupefacta escuchándoles, me encantaba y me reía porque parece que no es una lengua sino que es un trabalenguas o una broma. Algo así, como a cuando jugábamos a cantar, cada vez con una sola vocal, la canción de “Cuando Fernando Séptimo usaba pantalón”.
Qué maravilla de gente, de verdad, siempre tienen la sonrisa en la cara, lo cual les hace las facciones más dulces y se les ve relajados. Son amables, fáciles, hospitalarios, generosos, dadivosos, básicos pero FELICES… cualidades que les diferencia.
Por donde vayas, da igual si es núcleo poblacional o el campo, te encuentras gallinas y gallos salvajes. Pregunté por qué no los tenían en un corral y así tener huevos y carne más tierna y me dijeron que es porque el proceso de matarlas (degollarlas, hervirlas, desplumarlas, limpiarlas) da mucho trabajo y que prefieren comprar los pollos congelados que vienen de EE.UU. Así son, no están hechos para el trabajo.

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También es muy común encontrar piaras de cerdos que pasean por donde quieran, en las montañas se ven cabras salvajes y si sales hacia el monte te encuentras con caballos salvajes. Una maravilla.
Las casas son terreras, todas tiene su jardín con flores, muchas flores y la gran mayoría también árboles frutales. El que nunca falla es el pomelo. Qué pomelos. Son únicos, parece ser que no existen en otro lugar. Son enooormes, de hasta más de un kilo, preciosos, dulces y qué sabor más rico a flores!!!
Confeccionan sus ropas (vestidos, camisas) con telas de vivos colores que tienen grandes motivos florales, casi siempre hibiscus, tiaré (que es la flor emblema de Tahití y sus Islas) o frangipani. Incluso la ropa de casa como sábanas, manteles, cortinas también son floreados.

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Es muy verde, por donde quiera tiene plantaciones de cocoteros, árboles del fruto del pan, mangos inmensos (lástima que no era la temporada pero así y todo comimos bastantes), plátanos, algunas naranjas, lichis, limas, limones verdes, papayas… Parece ser que la gente suele llenarse las mochilas, pero como sabíamos que todo eso tenía dueño, jamás cogimos nada. Nos daba ni sé qué!

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El primer fin de semana fue entretenido, caminata va caminata viene.
Desde la tranquilidad de estar fondeados y disfrutando en el cockpit, veíamos los barcos que entraban a la bahía y enseguida distinguíamos si venían de cruzar el Pacífico o de otro sitio.
A los primeros se les distinguía porque como a nosotros, por ambos lados del barco nos habían crecido algas que parecían musgo amarillo. La verdad que los barcos no daban buen aspecto.
Además también nos creció percebes, era increíble ver cómo de un día a otro se multiplicaban. Pero al cabo de estar unos días en aguas cálidas desaparecieron.
El lunes volvimos a la Gendarmería, qué maravilla, te sientes en Europa y como ciudadanos de la Unión Europea no tuvimos que pagar por la entrada al país.
Nada de cobrar comisiones inadecuadas ni corrupción como en algún lugar que visitamos. En un plis plas, siempre con una sonrisa, el policía que nos formalizó la entrada al País, nos indicó que para finalizar el trámite, nosotros, debíamos enviar por correo a Tahití el documento de entrada.
Nos resultaba extraño que ese trámite no lo realizaran ellos pero así lo hicimos. Ni seríamos los primeros y por otro lado la impresión que nos daban, a pesar de verles muuuy relajados, es que eran honestos y eficaces.
Así mismo, nos informó que la Polinesia Francesa es un País de Ultramar Francés, que los ciudadanos europeos podemos residir en la Polinesia Francesa el tiempo que queramos pero que los únicos que tienen derecho a trabajar son los franceses.
Nos dijo que si el barco permaneciera más de 3 años sí que tendríamos que pagar impuestos.
Al principio es un poco lioso diferenciar País de Ultramar Francés, como lo es la Polinesia Francesa y Territorio de Ultramar Francés como puede ser Martinica, pero ya lo tenemos claro.
Una vez legales, fuimos a la oficina de correos para enviar la carta a Tahití y comprar algunas cositas.
Compramos pan, por fin una barra de pan! De verdad, esto del pan bien merece un capítulo aparte. Para resumir y que se hagan una idea, decirles que sólo hemos comido buen pan en Martinica y ahora en Marquesas comemos barras que al día siguiente parecen chicle.
Esto del pan no es fácil, hay lugares donde para conseguirlo debes ir a las 6 am o como máximo a las 7 am.
Imaginen el show, madrugar, darte un paseíto en el dingui y de paso salpicarte un pizquito con agua salada, sí muy agradable! e ir a comprar pan para unos cuantos días. No tiene precio!!! Encima el pan que no te comas ese día, sabes cómo se pondrá 😦
Así que muchas veces lo hago yo y no es por nada pero me queda un pan riquísimo. Integral, normal, con semillas…
No es una crítica sino una apreciación de sus costumbres y que llaman la atención.
La vida en estas tierras comienza entre las 3 y las 5 am y a las 7 pm casi todo el mundo está durmiendo o a punto.
El horario de los comercios dista mucho de los de Canarias. En Tahití hay supermercados que abren a las 5 am!!!
Hiva ´Oa es la tercera isla más grande de la Polinesia Francesa y tiene una población de unos 2,500 habitantes (en todas Las Marquesas hay tan sólo unos 8,500 hab.)
En cuanto a supermercados, Atuona, en relación a su población, tiene bastantes y están surtidos con productos básicos y otros no tanto.
La mercancía les viene por mar desde Tahití y cuando llevan días sin que lleguen los cargueros se nota la escasez en las estanterías. Llama la atención, hasta impresiona como vas notando los grandes huecos por falta de provisiones.
Los precios son algo elevados pero existen productos de primera necesidad que están subvencionados y valen baratos: la harina, el aceite de semillas, el pan, la pasta baratísima, arroz, las sardinas en lata son tremendamente baratas y buenas. En Panamá compramos algunas que son pésimas y las guardamos para “… en caso de necesidad!” 😉
Las frutas, verduras y pescado lo comprábamos en un aparcamiento donde iban llegando los agricultores y pescadores.
Las verduras y frutas son caras pero el pescado muy barato. Por ejemplo, el atún, fresquito entre 4 y 6 €/Kg. y el Medregal a 8 €/Kg.
Al tercer día de estar fondeados, descubrimos un par de grifos, que si bien el agua no era potable sí que se podía lavar la ropa.
Aquí no existen lavanderías y lo que hay son personas que se ofrecen a lavarte la ropa y te la devuelve seca y doblada. El servicio no es barato aunque nos urgía lavar ropa pero después de nuestra mala experiencia en Bequia (Caribe) creo que pasará mucho tiempo antes de que vuelva a dejar mí ropa a alguien para que me la lave 😉
Así que fue una “maravilla a la par que agotador” jajajaja lavar la ropa como antiguamente. En un poyete, ropa en remojo en unos cuantos baldes, cepillo en mano y tres grifos para nosotros!!!
En ese momento, hicimos otro hallazgo importante.
Detrás del muro donde estaban los grifos y bastante íntimo había una ducha. No como la de mí casa pero una ducha. Con sandalias (para no pisar un gusano jajajajaja) y mucho cuidado de no rozarme con las paredes sentí el placer de ducharme sin economizar agua! Dicen que cuando hay hambre no hay pan duro, pues eso!
Por otro lado, como no lo sabía, cometí el error de ir a lavar con camiseta de manga corta y sin ponerme repelente para los mosquitos. Me acribillaron los nonos. Son unos minúsculos mosquitos que una vez te pican el dolor es terrible. De dos a tres veces al día y durante unos diez días se activa la picadura, quema y duele que da gusto.
Suele pasar que en la madrugada sea una de las veces que se activa. Cada noche me despertaba con fuertes picores y echaba mano del alcohol o antihistamínico.
Ya con todos los deberes hechos, queríamos conocer la isla. Buscamos para alquilar un coche pero eran escasos y carísimos.
Otra opción, la que elegimos, era contratar un tour de la isla con conductor en una pick up y en el que nos podía tocar ir hasta con 8 personas.
Sabíamos que la isla era muy rica en vestigios arqueológicos y tiene, después de Pascua, los tikis más grandes de toda la Polinesia, que se encontraban en diferentes puntos de la isla y queríamos verlos.
El día acordado para hacer la excursión, las 8 de la mañana, el conductor pasó a recogernos porque decía que había bastante camino que hacer y difícil.
Fuimos muy afortunados porque el tour lo hicimos unicamente nosotros dos con el conductor, (John, un señor magnífico y con el que creamos una estrecha amistad) y porque tuvimos un magnífico día con un sol radiante que daba una luz preciosa.
Cuando llevábamos un rato de recorrido, paró en un lugar donde habían unas panorámicas preciosas.

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Mientras nos recreábamos con el paisaje tan verde y de regreso al coche él estaba en la parte trasera con un gran machete abriendo un hermoso pomelo. Qué rico, es manjar de Dioses!

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El camino por momentos se hacía duro con muchos baches, zonas húmedas y piedras desprendidas por las lluvias.
Nos llamó la atención cuando llegamos a una zona muy alta donde había muchos pinos y que me recordaba a mí querida tierra. Nos contó que fue el Gobierno Francés quien reforestó la zona con pinos que trajeron de Europa.
A partir de ahí, el camino fue cambiando, el paisaje se volvió seco, transitábamos montañas escarpadas y grandes precipicios que daban al mar por pistas de tierra que si bien eras preciosas impresionaban no saben cuánto.

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De camino a Puamau paramos en Motuua, una pequeña bahía donde viven dos familias y una de ellas hace plátanos ahumados, muy ricos, vinagre de plátano, un sabor un poco particular y limones confitados. Estos limones son salados y se utiliza para cocinar pescado, cerdo o verduras. Sólo hay que poner un pizquito porque tiene mucho sabor y aroma, si no sabe a “limpia cristales de limón”.

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En Motuua, estuvimos en casa de los O´Connor donde degustamos sus productos.
Yo paseé con el pequeño y precioso Dylan que me llevó a ver los cerditos casi recién nacidos.

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Secadero de coco copra

Llama la atención cómo son sus casas. Prácticamente viven y duermen en los grandes porches.
Sus camas, mesas para comer, sillas, todo junto en el porche, sin cortinas. Es verdad que dentro de las casas y fuera hace calor pero están los “nonos” que son terribles. Lo digo por experiencia.
Como se infecte las pupas es terrible. He visto niños que daban pena con las pupas infectadas.
Impera la limpieza y las sábanas y manteles de flores.
Tras el grato ratito continuamos camino. Qué ganas de ver los tikis, por Dios!
Hubo que hacer un largo tramo por pista de tierra hasta llegar a Puamau. Nos dirigimos hacia una pequeña tienda donde había que pagar 300 Francos por persona porque donde están los tikis es propiedad privada.
Por fin, llegamos al yacimiento arqueológico, el sitio es cautivador, esos tikis emanan mucha energía, dicen que es de los más impresionantes de Las Marquesas y el yacimiento más importante dejado por la civilización marquesiana pre europea.
Están en un lugar con varias plataformas y esculturas imponentes. Cinco tikis sobre un santuario religioso. El tiki más grande mide 2,67 metros y representa a un jefe guerrero de gran reputación por su fuerza.

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John nos contaba un poco de historia y se alejó para que nosotros disfrutáramos del entorno. Al cabo de un rato regresó, entró en una de las plataformas, se sentó en un piedra, que curiosamente tenía forma de silla, con una pierna estirada apoyada en un bloque de piedra.
Como el deporte favorito de esta gente es estar sentados o acostados porque están “Fiu” que dependiendo del contexto significa cansados o gandul, pues no nos llamó la atención.
John es una persona tranquila, con sentido del humor y por supuesto sonriente, cómo no. Por momentos su sonrisa adquiere un carisma socarrón.
Así que sentado como estaba nos miraba, reía y no decía nada hasta que nos preguntó qué pensábamos que era donde estaba sentado y sinceramente no sabíamos. Entonces nos contó que donde estábamos era una zona de tatuaje y que donde él estaba sentado era una silla, al lado había una piedra horadada a la que le ponían agua y que hacía de espejo y otras con unos hoyitos donde ponían la tinta. Muy interesante.

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Sabíamos que tocaba regresar por el mismo camino porque en ese pueblo se termina la carretera y que de regreso comeríamos algo pero arrancó el coche y se dirigió a la zona de la playa, aparcó al lado de una casa que parecía un almacén y resultó ser una iglesia que en un lateral tenía mesas y sillas de madera, y nos sentamos en una ella. Pensamos que era para descansar cuando de repente lo vemos que del coche sacaba cajas y más cajas y le pidió ayuda a Eggi.
Todo lo tenía organizado, saco un cacho tela roja y lo puso de mantel, seguido platos, vasos y cubiertos cada uno de un padre diferente 🙂 unas fiambreras y unos calderos de aluminio y plátanos.

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Ellos no acostumbran a comer con pan sino con plátanos.
No se complican, se apañan con los mimbres que tienen y son DICHOSOS!
El menú resultó rico porque entre otras cosas estaba cocinado con mucho amor: Pollo con papaya al aroma del limón confitado, arroz, y plátano para empujar, jajaja!
De regreso estuvimos en un par de lugares más pero nos reservaba una sorpresa para el final.
Nos quedaba por ver algún petroglifo y otro de los tikis interesantes, el sonriente, parece ser que es el único que existe.
Como veía que nos acercábamos a Atuona, le preguntaba una y otra vez y lo único que me decía es que no creía que pudiéramos verlo porque se nos hacía de noche.
Pero como ya he dicho, el socarrón sabía que sí nos daría tiempo. Al final hasta me gustaba cómo hacía que se desarrollaran las cosas. Más adelante, en otras entradas irán sabiendo el por qué digo esto.
Estando cerca del aeropuerto, en un momento dado paró el coche y nos bajamos. Caminamos por un camino, no muy largo, con una vegetación muy frondosa. Estaba muy húmedo y por ello pisábamos sobre barro. Todos íbamos con las “cholas” zapato oficial en toda la Polinesia, a los tres nos hacían efecto ventosa “flip flap flop” y por momentos nos quedábamos clavados en el lugar. Jajaja!
Por fin cuando llegamos al famoso Tiki Sonriente. Nos sorprendió porque está muy bien conservado y porque no tenía ningún tipo de protección tal como un cordón que lo rodeara o algo así. Si esa escultura llega a estar en otro país no sé si aún estaría en su sitio.
Por otro lado, digamos que por mí ignorancia y, con todo el respeto me parecía una broma. El tiki sonriente parece que tenga gafas y me recordó a Carpantas!

Tiki Sonriente

Petroglifo

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Desde luego, si no es con un guía es muy difícil de encontrarlo.
Esa fue la última visita del día y John nos llevó de regreso al barco. Cuando llegamos lo invitamos al barco pero estaba cansado (no era para menos con la paliza de camino que hicimos y encima él conducía), dijo que al día siguiente vendría.
Así que al día siguiente vino al Joshua con un cargamento de pomelos y cuando se sentó en el cockpit dijo: eh, esté barco es el de Moitessier! A Eggi se le pusieron los ojos a cuadros. Entonces le explicó que era una copia y John nos contó que conoció a Bernard Moitessier, que habían pasado muchos ratos juntos en la Bahía de Hanamenú donde John tenía una especia de “yacht Club”, una cantina donde servía comidas y bebidas a los veleristas.
Para los que no conozcan a Moitessier, decirles que, además de un poeta del mar, fue un gran navegante. Con su velero Joshua, en 1968 participó en la Golden Globe, regata en solitario de la vuelta al mundo sin escalas y que cuando estaba a punto de llegar a la meta, se replanteó su vida, rehusó el regreso a la civilización y decidió continuar navegando como un alma libre durante 10 meses, en los que navegó 37,455 millas sin tocar tierra e hizo una vuelta y media al mundo.
Ha sido y es un ídolo para muchos de nosotros, y tanto a mí chico como a mí siempre nos gustó este modelo de barco.
Es un barco mítico del que creo que sólo se construyeron unos 80. El original, está en el Museo Marítimo de La Rochelle, en Francia.
El nuestro está muy bien cuidado, impecable. No pasa desapercibido entre los amantes de la vela. Allá donde estemos, siempre se nos acerca alguna persona para preguntarnos si es el Joshua original y los más atrevidos hasta nos piden que se lo dejemos ver por dentro 😉

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El resto de días en Hiva Oa, los pasamos entretenidos, un día comímos en casa de John, otro nos llevó a pasear, otros dábamos largos paseos, siempre descubríamos algo nuevo o simplemente charlar con vecinos de fondeos, o reencontrarnos con personas que conocíamos de otros lugares.
Las circunstancias eran propicias porque estábamos en las fechas previas a la celebración del Heiva (fiesta nacional que se celebra el 14 de julio) y cada fin de semana en el puerto, en una especie de almacén sin paredes, solo con techo, improvisaban una tarima que adornaban con ramas de palmera de cocoteros, flores, crotos o cualquier otra planta. Allí tocaban grupos de música local o versiones. Venían un par de roulottes, montaban su barbacoas y sus comidas riquísimas. Desde la típica hamburguesa al shashimi o carpaccio de atún (de los más rico que he comido nunca), pescado crudo con leche de coco… o el entrecot uruguayo muy rico.
La anécdota es que está prohibido vender alcohol pero los piratas siempre nos llevamos la petaca o el vaso térmico por aquello de que parezca que nos estamos tomando una infusión. Hasta que en un momento dado, el más atrevido preguntó si podíamos llevarnos nuestra propia botella de vino, le dijeron que siempre y cuando cenáramos, podíamos llevar nuestra bebida, desde ese momento todas las cartas estaban sobre la mesa (menos vino, había cubatas, whisky, cerveza, mojitos…:)
Unas cuantas mesas y bancos hechos con “palets” y allí que nos reuníamos gente de diversas nacionalidades: americanos, australianos de Tasmania, neozelandeses, ingleses, italianos, china, alemanes… Cada cual con una historia que contar. Una maravilla. Viva la diversidad!
En un espacio pequeño enseguida se formaba la fiesta.
En cuanto a la Fiesta Heiva, nuestra intención era estar el día grande de la fiesta en Tahití porque, según la información que teníamos, es donde se celebra a lo grande. Afortunadamente nos enteramos que en el resto de islas también se celebraban y hasta incluso merecían más la pena porque no estaba tan dirigida al turismo como en Tahití.
Y tanto que mereció la pena quedarnos en Las Marquesas para disfrutar del Heiva.
Hiva Oa, qué preciosidad de isla. Le llaman la “estrella” de Las Marquesas porque tiene crestas muy altas y unos impresionantes y profundos valles.
Llegó el día que tocaba levar el ancla para seguir conociendo esta tierra tan preciosa y nuestro siguiente destino sería Tahuata!
Asombrada estoy de esta primera entrada porque sin querer ha resultado ser laaaarga. Espero que la disfruten!!!
Besos para tod@s y hasta la próxima amig@s
Eggi&Fabi

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Panama – Marquesas

Marquesas

Wir sind in Atuona auf Hiva Oa. Es ist einer der Einklarierungshaefen in franz.Polynesien. Laeuft man zuerst eine Insel ohne einen solchen Hafen an gibts schon mal eine kleine Geldbusse. Die Franzosen kontrollieren ab und an, kann man kaum glauben bei 4,5Millionen qkm Wasserflaeche und einem Zollboot. Und das haben sie letztes Jahr in Tuamotus auf ein Riff gesetzt. Jetzt haben sie aber wieder ein neues – also. IMG_2633
Der Hafen von Atuona ist eine natuerliche Bucht mit einer kleinen Mole als Wellenbrecher, man liegt vor Bug -und Heckanker und es schaukelt ganz schoen wg der Wellen des Pazifique die doch den Weg hinein finden. Die Kulisse ist beeindruckend, wir sind umgeben von tropischer Vegetation und einem Bergmassiv das sich linker Hand erhebt. Am Ende der Bucht ein palmenbewachsener Strand. Ganze 800 Leute wohnen auf Hiva Oa dementsprechend entspannt geht es hier zu. IMG_2703Seit 1Monat gibt’s kein Gas mehr. Das Versorgungsschiff Taporo hat keins mitgebracht ,Streik in Tahiti.Also fuer Marquesianer kein Problem sie kochen wieder auf offenem Feuer , fuer uns schon eher es bleibt uns noch ½ Flasche. Taporo ist das Highlight alle 3 Wo, dann ist im Hafen richtig was los. Das Versorgungschiff aus Tahiti fuellt die Regale im Supermarkt , liefert Sprit fuer die Tanke, Ersatztzeile und ueberhaupt alles- meistens jedenfalls!Nach einem Tag ist der Spuk vorueber und der Hafen faellt wieder in Dornroesienschlaf. Was macht man dann, man holt sein Gewehr raus und geht auf die Jagd, schiesst Wildschwein, Ziege oder Schaf , das zusammen mit einer Brotfrucht ueber dem offenen Feuer – absolut lecker.
Wir buchen eine Inseltour mit John OzanneIMG_2930 in seinem schon ausgelutschtem Pickup gehts quer ueber die Insel nach PauMau einem Ort andem die Urpolynesier ihre Zeremonien abgehalten haben. Hier stehen noch einige von den Stein Tikis wenn auch dem einen oder anderen Kopf oder Arm fehlt. IMG_2838Man staune, die Teile haben die Deutschen mitgenommen und befinden sich jetzt in einem Museum in Berlin.IMG_2805 Das Inselinnere ist weitgehend unbewohnt aber nicht herrenlos, jeder kleine Fleck und jeder Strand hat einen Eigentuemer. Angeblich haben vor Ankunft der Europaer auf den Marquesas mal an die 100 000 Leute gewohntDSC_8460 und so ist das Land verteilt.IMG_2738
In Atuona besuchen wir das Grab von Gaugin und Jaques Brell hoch oben ueber der Stadt, am naechsten Tag sind wir bei John zu Hause und bereiten zusammen frischen Tunfisch und Brotfrucht. Sein Haus ist schon sehr einfach und rustikal,die Kueche mit den 40 Jahre alten schwarzen Aluminiumtoepfen und den Kakerlaken gewoehnungsbeduerftig. In seinem Garten gibts allerei Fruechte von Pampelmus ueber Mangos, Papayas, Brotfrucht etc. Er kramt ein altes Buch hervor indem die Yachten der vergangenen 50 Jahre verewigt sind welche die Marquesas besucht haben als er in Hanamenoe im Nordwesten der Insel lebte. Hier findet sich ein Eintrag von W.Erdmann , von Moitessier nicht der war wohl meistens zu betrunken erzaehlt uns John.DSC_8461IMG_2852Fortsetzung wie immer am 1. bei Ihrem Zeitschriftenhaendler!

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Travesía Pacífico Norte al Pacífico Sur.- 12 de mayo al 12 de junio de 2015.- 4.150Mn

Travesía Isla Contadora (Archipiélago Las Perlas, Panamá) a Isla Hiva Oa (Archipiélago de Marquesas, Polinesia Francesa)
Hola a tod@s!!! pensarán: A Fabi se le fue de las manos, qué título más largo… bueno, la hazaña y todo lo vivido bien lo merecen.
… tras ver que teníamos la meteo favorable y nos daba un par de días de viento, un buen baño en la playa, qué ganitas que tenía (no gozábamos de una playa desde San Blás), arreglar el barco… y con la ilusión de un niño con zapatos nuevos y cierto gusanillo, a las 18:40 UTC, viento NNW 12-15 nudos y 1017 Mb en el barómetro y 3.850 Mn por recorrer, pusimos rumbo Sur.
A las 22:45 h. UTC pesqué un atún de unos 4 kg. (todo solita, desde poner la liña hasta subirlo al barco). Riquísimo, traía sorpresa: siete calamares que se acababa de comer. Por cierto, esa noche los hice a la plancha, estaban buenísimos.
Empezábamos bien, pescando y con un peso justo para que nos durara dos días. Cada vez que pescamos nos anima mucho y en cierta manera sales de la rutina. Limpiar el pescado en alta mar, a veces se convierte en una proeza, tabla para aquí, cuchillo para allá, cubo de agua salada que se desplaza y te salpica toda…en fin, que lo soportas porque después tienes la recompensa de comértelo de mil formas, hasta croquetas hice al día siguiente.
Los dos primeros días de travesía había mucho tráfico de cargueros, aún estábamos en el Golfo de Panamá y hay mucho tránsito desde y hacia el Canal.
El tercer día notamos que bajó la temperatura del aire y del agua. Empezó a cambiar el viento, el cielo tenía el aspecto típico de la zona de calmas. Habían tormentas eléctricas sin y con lluvia.
Pusimos motor, volvimos a encontrarnos con troncos de árboles a la deriva.
Por la noche el viento rolaba de NNW a E y de NNW a SW.
El 15 de mayo, a las 11:35 h paró el viento pusimos motor unas tres horas,. Íbamos con rumbo 160-170; 1011 Mb para a las pocas horas pasar a 1013 Mb. Por la tarde, teníamos 5 nudos de viento NE y pusimos el motor 6 horas. Aggg!!!
Al día siguiente, estábamos a 500 Mn. de Galápagos pero el viento era de 0-5 nudos, nuestra velocidad de 0-3,5 nudos y pusimos 4 horas el motor. Las nubes eran espectaculares y variadas.
A las 19 h. UTC nuestra posición era 002º54’133N y 082º23’162W en cuatro días hemos hecho 480 Mn.
El día 15 de mayo, nada de viento, las baterías estaban bajas de carga, pusimos casi 4 horas el motor, mucho calor, humedad. Solo hicimos 70 Mn. Por la tarde,volvimos a poner 6 horas el motor. Desesperante!!!
Las horas en el barco se hacen largas, al principio y hasta que no acostumbras el bioritmo, las guardias te cambia la dinámica y hacen mella. Si a todo eso le sumas las calmas, es desesperante, es una prueba dura pero ya las conocíamos de la primera vez que cruzamos el Atlántico, allá por 1987.
Un día normal en travesía, normalmente, mi chico prepara el desayuno, disfrutamos de la inmensidad del océano, leo mucho, cocino que es algo que me entretiene y me gusta, aseo personal a base de tirarnos baldes de agua salada terminando con un suspiro de agua dulce (este es un momento del día muy divertido ;), buena comida (eso siempre), disfrutamos de cada puesta de sol que son bien diferentes y damos la bienvenida a la noche.
Esto es lo menos que me gusta. En los trópicos, amanece muy temprano pero también oscurece muuuuy pronto. A las 18 h. se hace negro y comienzan las guardias.
El día 18 de mayo, estábamos a 380 millas de Galápagos… desesperante… A las 20:30 y hasta las 03:00 h. pusimos motor porque nos envolvió un gran squall, por unas cuantas horas estuvimos dentro con mucha lluvia y tormenta eléctrica. Lo veíamos en el radar, era increíble ver cómo se desplazaba e iba difuminándose o concentrándose y haciéndose más grande y fuerte. Así estuvimos durante horas que parecían eternas.
El día 19, parecía que estábamos saliendo de la Zona de Convergencia Intertropical y los alisios del Sur nos recibían.
Esperábamos cruzar el Ecuador y a medida que nos acercábamos, estábamos espectantes y contentos mirando nuestra posición en el GPS y esperando ver la coordenada 00.
A las 4:40 horas del día 20 de mayo, pasamos el ECUADOR. Esperábamos pasarlo de día pero se alargó.
El pase del Ecuador es motivo de celebración y aunque lo pasamos de madrugada, lo celebramos como la ocasión se merecía, nos bautizamos con una botella de champán. Joshua, cómo no, también fue bautizado.

Travesia Pacifico Sur

Travesia Pacifico Sur

Travesia Pacifico Sur

Travesia Pacifico Sur

El día 20 de mayo y con algo de resaca porque la botella de champán cayó completa. Eolo hizo acto de presencia y tuvimos buen viento. SE, 18 nudos. Por fin, parece que se confirmaba que los alisios nos daban la bienvenida.
A las 13:15 h. UTC, nuestra posición era 031º05’S y 080º34’4W……….. Ya estamos en los “Mares del Sur”.
A las 18:30 h. estábamos a 140 millas de Galápagos y vimos un barco de pesca. Hasta entonces estuvimos casi una semana sin ver barco alguno.
El día 21, pescamos un atún de unos tres kg.
La noche fue bastante incómoda. Aumentó el viento y Joshua iba muy escorado y nos entró una ola en la cabina.
Por otro lado bien, porque llevamos mucho tiempo sin ver cargueros. Es asombroso lo grande que es este Pacífico.
El día 22, tuvimos muchas olas grandes y confusas. La navegación se hizo muy incómoda. Esta vez entraron dos olas en la cabina, una de ellas mojó el pc de mí chico y mí disco duro. Con esta, casi escarmentamos, y desde entonces el barco estaba cerrado y pasamos muchísimo calor.
Con Joshua estamos muy contentos porque a pesar de la incomodidad de las olas, navega de maravilla.
He tenido una pequeña “crisis tecnológica”porque no todo va a ser cocinar, leer y vida contemplativa!!!. Resulta que el pc que compré en la Zona Libre de Colón, no funciona, creo que vino con la tarjeta gráfica rota. Mi tablet, no sé por qué no carga. No puedo organizar las fotos ni escribir para el blog, con lo cual veo que todo se va acumulando y que las cosas no están saliendo según lo previsto. Hay que sumar la poca energía que tenemos, que nos permite ver muy poco cine. El único pc que queda no quiero usarlo porque es con el que navegamos y si se rompe no me lo quiero ni imaginar. En fin, una pequeña catástrofe.
En compensación hemos visto una peli y navegamos a un ritmo de 8 a 8,5 nudos. Corre, corre Joshua!!!
Día 23, aunque hay olas parece estar mejor y abrimos algunas escotillas. Uf, por fin!!! Esperemos que no entre ninguna porque con una de las de ayer tuvimos bastante.
24 de mayo, domingo, día con mucha luz. Hemos hecho 180 millas. Joshua avanzó a una media de 7,5-8 nudos.
Ayer fue poco agradable, el mar con grandes olas confusas, el cielo estaba gris, nada de pesca, y tuvimos que estar casi todo el tiempo dentro del barco y otra vez lo tuvimos que cerrar para evitar que entraran olas, la alegría nos duró poco.
Cada mañana al amanecer, en la cubierta tenemos muchos peces voladores que por la noche desorientados nos caen. Hoy además, teníamos un calamar que Eggi aprovechó para ponerlo de carnada pero le duró poco porque enseguida lo perdimos.
Mí chico lleva un par de días que está mal del estómago. Le damos vueltas para saber qué le sentó mal pero no damos.
Sobre las 22 h UTC, después de perder un pescado, pescamos un dorado de unos 2 kg. Aprox. Mi chico dice que cree que es el mismo que picó dos veces 😉 No me lo creo, con lo listos que son!
Seguimos sin ver barcos pero sí que vimos una peli, una italianada que estuvo entretenida 😉
Día 25, Estamos a 2.460 millas de Marquesas y hemos entrado en los 100º W.
Esta tarde cogimos un pequeño dorado y lo devolvimos al mar, en contrapartida nos ha devuelto una albacora de unos 5 kg.
29 de mayo, por fin tenemos carta!!! y cumple de Soleá, que está por los Madriles celebrándolo.
Una pena, de ayer a hoy sólo hemos hecho 120 millas, aunque hasta ayer que hicimos recuento, habíamos hecho una media de 145 Mn/día. Hemos recorrido 2.500 millas en 18 días.
Hoy la cosa sigue floja, ya estamos ahí, a nada de llegar a las Islas Marquesas.
Estamos limitados por la energía. Es una pena. Con las placas y el generador eólico sólo producen unos 30 amp y sólo elGPS y el AIS consumen 20. La nevera consume unos 30, así que…
terminaremos tomando las cervezas calientes como en Kathuan, oh nooo!!!
30 de mayo, Día de mí Canarias. Mensaje de Giovanni, que casi me parto: “que tengamos un desayuno canario con gofio y que me vista de canaria”
31 de mayo, esta navegación nos recuerda a la travesía del Atlántico de este año, aunque menos incómoda. Viento en la aleta de babor que a veces pasa a popa pero que no nos deja poner las velas en oreja de burro. De cuando en cuando da unos bandazos que nos sacude como a un muñeco de trapo.
Hoy pescamos un dorado
2 de junio, se rompió la empuñadura de la driza del Blister, menudo trabajo recuperarlo.
3 de junio, Eggi tuvo que subir al tope del mástil para recuperar la driza que se quedó enganchada. Uf, menudos nervios y MIEDO!!!
4 de junio vimos ballenas y delfines
El día 5 de junio pescamos un Wahoo de más de 20 Kgs. que medía algo más de metro y medio. Impresionante!!! y que bueno está.

Travesia Pacifico Sur

Travesia Pacifico Sur

El día 6 hicimos mas de 20 botes de conservas deWahoo o Peto. Aún hoy nos quedan tres botes y debo decirles que está muy bueno y que ya no compramos latas de atún. Fue mucho curro pero mererió la pena.
Ahora me doy cuenta que desde el 6 al 12 no escribí. Debe ser que estaba extenuada con lo que trabajamos con el Wahoo 😉
En la madrugada del día 12 de junio, divisamos TIERRA, Hiva Oa, nuestra primera isla del maravilloso Archipiélago de Marquesas (ya les contaré).
Finalmente, la travesía fue de 4,150 millas y las hicimos en 31 días, 5 horas y10 minutos. No está nada mal 😉
That’s all!!! jajajaja
Merci beaucoup á l’emsemble de votre attention
No nos cansamos de repetirnos: queremos dar las gracias por cada uno de los mensajes que nos mandan, nos gustan mucho!
Cómo no, seguir dando las gracias a nuestros dos amigos Oliver y Giovanni, por estar siempre ahí ayudándonos y enviándonos mensajes con la méteo.
Besos para tod@s
Eggi&Fabi

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